1 de cada 65 niños son diagnosticados con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), en la actualidad. La estadística respecto a las niñas, es una cifra no determinada aún.
Lo que si sabemos y, cada vez se estudia más en profundidad, es que las niñas reciben un diagnóstico más tardío que los varones, que compensan mejor debido al desarrollo del lenguaje y la mayor necesidad de establecer interacción social. Sin embargo, el costo emocional e intelectual que supone esta mayor compensación, es difícil de dimensionar para quienes no viven la experiencia desde cerca.
Ambos sexos se equiparan al considerar que por ser de “alto funcionamiento”, es más difícil para el entorno, empatizar y comprender este nivel de funcionamiento.
Caminando hacia la inclusión, creo que es importante conocer cómo se vive desde dentro, en el relato de una joven adulta con TEA de alto funcionamiento, en un ensayo traducido al español por otra joven adulta chilena con TEA de alto funcionamiento.
Para quienes se tomen el tiempo de leer este ensayo corto y muy nutritivo, que yo me atrevería a llamar: “El esfuerzo invisible del Alto Funcionamiento”, considérenlo en la vivencia femenina y trasládenlo a la vivencia masculina de los alumnos presentes en nuestras salas de clases día a día.

Miriam Cortés.
Educadora Diferencial.
SSCC Manquehue.

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Ensayo Soy una Autista de Alto Funcionamiento